Cuenta la leyenda que dormía
Una Princesa encantada
A quien sólo despertaría
Un mozo, que vendría
Del otro lado del muro de la estrada.
Él debía haber intentado,
Vencer el mal y el bien,
Antes que, ya liberado,
Dejara el camino equivocado
Por el cual a la Princesa iba.
La Princesa Adormecida,
Si espera, durmiendo espera,
Sueña en muerte su vida,
Y le adorna la cabeza olvidada,
Verde, una girnalda de Hera.
Lejos el mozo, esforzado,
Sin saber que fin tiene,
Rompe el camino predestinado,
Él de ella es ignorado,
Ella para él es nadie.
Pero cada uno cumple el Destino
Ella durmiendo encantada,
Él buscándola sin tino
Por el proceso divino
Que hace existir la estrada.
Y aunque fuera oscuro
y todo el sendero lo fuera,
Y aun falso, él iba seguro,
Y venciendo sendero y muro,
Llega adonde en sueño ella vive
Y, aún tonto de que hubiese,
puesto su cabeza en maresía
Levanta la mano, y encuentra Hera,
Y ve que él mismo era
La Princesa que dormía
Fernando Pessoa - Portugal